Este
año hemos recordado el centenario de la publicación por primera vez de
Platero
y yo,
obra de Juan Ramón Jiménez, por eso celebramos el “Año de
Platero”.
La
obra es toda una fábula, un relato sobre la vida de Moguer cuando el
poeta era niño; sus calles, sus gentes, su vida en general. Es un
texto lleno de símbolos, sugerencias y metáforas, como las
mariposas, la luna, la muerte, la sangre, el amor o el dolor e
incluso la locura.
Podemos
tener un primer acercamiento a esta magnífica obra con el siguiente
vídeo realizado con los dibujos de los alumnos de Primer Ciclo de ESO del Centro y relatado por una alumna de 2º C, Elena Lozano.
Para
conocer un poco más de la vida de su autor podemos ver el
siguiente episodio de la serie de Televisión “Los libros”,
dedicada a Juan Ramón.
Para realizar actividades sobre Juan Ramón Jiménez, Zenobia Camprubí y Platero y yo, puedes visitar el siguiente enlace
martes, 8 de abril de 2014
MIGUEL HERNÁNDEZ
(Orihuela, 30 de octubre de 1910 – Alicante,
28 de marzo
de 1942)
Fue un poeta
y dramaturgo
de especial relevancia en la Literatura
Española del Siglo XX. Aunque tradicionalmente se le ha
encuadrado en la generación del 36, Miguel Hernández mantuvo una
mayor proximidad con la generación anterior hasta el punto de ser considerado
por Dámaso Alonso como «genial epígono
de la generación del 27».
Sus obras más importantes son Perito en lunas (1933), El rayo que no cesa (1936) y El hombre acecha (1939)
LLEGÓ CON TRES HERIDAS
Llegó con tres heridas:
la del amor,
la de la muerte,
la de la vida.
Con tres heridas viene:
la de la vida,
la del amor,
la de la muerte.
Con tres heridas yo:
la de la vida,
la de la muerte,
la del amor.
El siguiente reportaje, recoge las tres heridas que incidieron sobre el poeta y nos hace una semblanza profunda de la vida del poeta
Para conocer otros poemas de Miguel Hernández os animo a leer y escuchar los siguientes
NANAS DE LA CEBOLLA
La cebolla es escarcha
cerrada y pobre:
escarcha de tus días
y de mis noches.
Hambre y cebolla:
hielo negro y escarcha
grande y redonda.
En la cuna del hambre
mi niño estaba.
Con sangre de cebolla
se amamantaba.
Pero tu sangre,
escarchada de azúcar,
cebolla y hambre.
Una mujer morena,
resuelta en luna,
se derrama hilo a hilo
sobre la cuna.
Ríete, niño,
que te tragas la luna
cuando es preciso.
Alondra de mi casa,
ríete mucho.
Es tu risa en los ojos
la luz del mundo.
Ríete tanto
que en el alma al oírte,
bata el espacio.
Tu risa me hace libre,
me pone alas.
Soledades me quita,
cárcel me arranca.
Boca que vuela,
corazón que en tus labios
relampaguea.
Es tu risa la espada
más victoriosa.
Vencedor de las flores
y las alondras.
Rival del sol.
Porvenir de mis huesos
y de mi amor.
La carne aleteante,
súbito el párpado,
el vivir como nunca
coloreado.
¡Cuánto jilguero
se remonta, aletea,
desde tu cuerpo!
Desperté de ser niño.
Nunca despiertes.
Triste llevo la boca.
Ríete siempre.
Siempre en la cuna,
defendiendo la risa
pluma por pluma.
Ser de vuelo tan alto,
tan extendido,
que tu carne parece
cielo cernido.
¡Si yo pudiera
remontarme al origen
de tu carrera!
Al octavo mes ríes
con cinco azahares.
Con cinco diminutas
ferocidades.
Con cinco dientes
como cinco jazmines
adolescentes.
Frontera de los besos
serán mañana,
cuando en la dentadura
sientas un arma.
Sientas un fuego
correr dientes abajo
buscando el centro.
Vuela niño en la doble
luna del pecho.
Él, triste de cebolla.
Tú, satisfecho.
No te derrumbes.
No sepas lo que pasa
ni lo que ocurre.
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ELEGIA
A RAMÓN SIJÉ . (En
Orihuela, su pueblo y el mío, se me ha muerto
como del rayo Ramón Sijé, con quien tanto
quería.) . Yo quiero
ser llorando el hortelano de la
tierra que ocupas y estercolas, compañero
del alma, tan temprano. . Alimentando
lluvias, caracoles Y órganos
mi dolor sin instrumento, a las
desalentadas amapolas . daré tu
corazón por alimento. Tanto
dolor se agrupa en mi costado, que por
doler me duele hasta el aliento. . Un
manotazo duro, un golpe helado, un
hachazo invisible y homicida, un
empujón brutal te ha derribado. . No hay
extensión más grande que mi herida, lloro mi
desventura y sus conjuntos y siento
más tu muerte que mi vida. . Ando
sobre rastrojos de difuntos, y sin
calor de nadie y sin consuelo voy de mi
corazón a mis asuntos. . .Temprano
levantó la muerte el vuelo, temprano
madrugó la madrugada, temprano
estás rodando por el suelo. . No
perdono a la muerte enamorada, no
perdono a la vida desatenta, no
perdono a la tierra ni a la nada. . En mis
manos levanto una tormenta de
piedras, rayos y hachas estridentes sedienta
de catástrofe y hambrienta . Quiero
escarbar la tierra con los dientes, quiero
apartar la tierra parte a parte a
dentelladas secas y calientes. . Quiero
minar la tierra hasta encontrarte y besarte
la noble calavera y
desamordazarte y regresarte . Volverás
a mi huerto y a mi higuera: por los
altos andamios de mis flores pajareará
tu alma colmenera . de
angelicales ceras y labores. Volverás
al arrullo de las rejas de los
enamorados labradores. . Alegrarás
la sombra de mis cejas, y tu
sangre se irá a cada lado disputando
tu novia y las abejas. . Tu
corazón, ya terciopelo ajado, llama a
un campo de almendras espumosas mi
avariciosa voz de enamorado. . A las
aladas almas de las rosas... de
almendro de nata te requiero,: que
tenemos que hablar de muchas cosas, compañero
del alma, compañero. . (1 0
de enero de 1936)
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LA BOCA
Boca que arrastra mi boca:
boca que me has arrastrado:
boca que vienes de lejos
a iluminarme de rayos.
Alba que das a mis noches
un resplandor rojo y blanco.
Boca poblada de bocas:
pájaro lleno de pájaros.
Canción que vuelve las alas
hacia arriba y hacia abajo.
Muerte reducida a besos,
a sed de morir despacio,
das a la grama sangrante
dos fúlgidos aletazos.
El labio de arriba el cielo
y la tierra el otro labio.
Beso que rueda en la sombra:
beso que viene rodando
desde el primer cementerio
hasta los últimos astros.
Astro que tiene tu boca
enmudecido y cerrado
hasta que un roce celeste
hace que vibren sus párpados.
Beso que va a un porvenir
de muchachas y muchachos,
que no dejarán desiertos
ni las calles ni los campos.
¡Cuánta boca enterrada,
sin boca, desenterramos!
Beso en tu boca por ellos,
brindo en tu boca por tantos
que cayeron sobre el vino
de los amorosos vasos.
Hoy son recuerdos, recuerdos,
besos distantes y amargos.
Hundo en tu boca mi vida,
oigo rumores de espacios,
y el infinito parece
que sobre mí se ha volcado.
He de volverte a besar,
he de volver, hundo, caigo,
mientras descienden los siglos
hacia los hondos barrancos
como una febril nevada
de besos y enamorados.
Boca que desenterraste
el amanecer más claro
con tu lengua. Tres palabras,
tres fuegos has heredado:
vida, muerte, amor. Ahí quedan
escritos sobre tus labios.
Antonio
Machado Ruiz
(Sevilla, 26 de julio de 1875 – Colliure, 22 de febrero de 1939)
fue un poeta español, miembro tardío de la Generación del 98 y uno
de sus miembros más representativos. Su obra inicial suele
inscribirse en el movimiento literario del Modernismo.
ANOCHE CUANDO DORMÍA
Anoche
cuando dormía soñé, ¡bendita ilusión!, que una fontana
fluía dentro de mi corazón. Di, ¿por qué acequia
escondida, agua, vienes hasta mí, manantial de nueva vida
de donde nunca bebí? Anoche cuando dormía
soñé, ¡bendita ilusión!, que una colmena tenía dentro
de mi corazón; y las doradas abejas iban fabricando en él,
con las amarguras viejas, blanca cera y dulce miel.
Anoche cuando dormía soñé, ¡bendita ilusión!, que
un ardiente sol lucía dentro de mi corazón. Era ardiente
porque daba calores de rojo hogar, y era sol porque alumbraba
y porque hacía llorar. Anoche cuando dormía
soñé, ¡bendita ilusión!, que era Dios lo que tenía
dentro de mi corazón.
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A
UN OLMO SECO
Al
olmo viejo, hendido por el rayo y en su mitad podrido, con
las lluvias de abril y el sol de mayo algunas hojas verdes le han
salido.
¡El
olmo centenario en la colina que lame el Duero! Un musgo
amarillento le mancha la corteza blanquecina al tronco
carcomido y polvoriento.
No
será, cual los álamos cantores que guardan el camino y la
ribera, habitado de pardos ruiseñores.
Ejército
de hormigas en hilera va trepando por él, y en sus entrañas
urden sus telas grises las arañas.
Antes
que te derribe, olmo del Duero, con su hacha el leñador, y el
carpintero te convierta en melena de campana, lanza de carro
o yugo de carreta; antes que rojo en el hogar, mañana, ardas
en alguna mísera caseta, al borde de un camino; antes que te
descuaje un torbellino y tronche el soplo de las sierras blancas;
antes que el río hasta la mar te empuje por valles y
barrancas, olmo, quiero anotar en mi cartera la gracia
de tu rama verdecida. Mi corazón espera también, hacia la
luz y hacia la vida, otro milagro de la primavera.
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PROVERBIOS
Y CANTARES - XXIX
Caminante,
son tus huellas el camino y nada más; Caminante, no hay
camino, se hace camino al andar. Al andar se hace el camino,
y al volver la vista atrás se ve la senda que nunca se
ha de volver a pisar. Caminante no hay camino sino estelas en
la mar.
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RETRATO
Mi
infancia son recuerdos de un patio de Sevilla, y un huerto claro
donde madura el limonero; mi juventud, veinte años en tierras de
Castilla; mi historia, algunos casos que recordar no quiero.
Ni
un seductor Mañara, ni un Bradomín he sido —ya conocéis mi
torpe aliño indumentario—, más recibí la flecha que me
asignó Cupido, y amé cuanto ellas puedan tener de hospitalario.
Hay
en mis venas gotas de sangre jacobina, pero mi verso brota de
manantial sereno; y, más que un hombre al uso que sabe su
doctrina, soy, en el buen sentido de la palabra, bueno.
Adoro
la hermosura, y en la moderna estética corté las viejas rosas
del huerto de Ronsard; mas no amo los afeites de la actual
cosmética, ni soy un ave de esas del nuevo gay-trinar.
Desdeño
las romanzas de los tenores huecos y el coro de los grillos que
cantan a la luna. A distinguir me paro las voces de los ecos, y
escucho solamente, entre las voces, una.
¿Soy
clásico o romántico? No sé. Dejar quisiera mi verso, como deja
el capitán su espada: famosa por la mano viril que la blandiera,
no por el docto oficio del forjador preciada.
Converso
con el hombre que siempre va conmigo —quien habla solo espera
hablar a Dios un día—; mi soliloquio es plática con ese buen
amigo que me enseñó el secreto de la filantropía.
Y
al cabo, nada os debo; debéisme cuanto he escrito. A mi trabajo
acudo, con mi dinero pago el traje que me cubre y la mansión que
habito, el pan que me alimenta y el lecho en donde yago.
Y
cuando llegue el día del último vïaje, y esté al partir la
nave que nunca ha de tornar, me encontraréis a bordo ligero de
equipaje, casi desnudo, como los hijos de la mar.
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LA
SAETA
¿ Quién me
presta una escalera para subir al madero, para quitarle los
clavos a Jesús el Nazareno?
Saeta
popular
¡Oh,
la saeta, el cantar al Cristo de los gitanos, siempre con
sangre en las manos, siempre por desenclavar! ¡Cantar del
pueblo andaluz, que todas las primaveras anda pidiendo
escaleras para subir a la cruz! ¡Cantar de la tierra mía,
que echa flores al Jesús de la agonía, y es la fe de
mis mayores! ¡Oh, no eres tú mi cantar! ¡No puedo cantar,
ni quiero a ese Jesús del madero, sino al que anduvo en el
mar!
MODERNISMO Y GENERACIÓN DEL 98
MODERNISMO
El
término modernismo
denomina a un movimiento literario que se desarrolló entre los años
1890-1910, fundamentalmente en el ámbito de la poesía, que se
caracterizó por una ambigua rebeldía creativa, un refinamiento
narcisista y aristocrático, el culturalismo cosmopolita y una
profunda renovación estética del lenguaje y la métrica.
En
este vídeo podéis encontrar un resumen de esta época.
LA GENERACIÓN DEL 98
El
siglo XIX termina con una grave crisis, con el fin del imperio
colonial español. Esta situación da lugar a una generación
literaria, la Generación del 98, formada inicialmente por el
llamado Grupo de los Tres (Baroja, Azorín y Maeztu), entre los
integrantes más significativos de este grupo podemos citar a Ángel
Ganivet, Miguel de Unamuno, Enrique de Mesa, Ramiro de Maeztu,
Azorín, Antonio Machado, los hermanos Pío y Ricardo Baroja, Ramón
María del Valle-Inclán y el filólogo Ramón Menéndez Pidal.
Un
resumen de la época puede encontrarse a continuación
Hemos
visto en clase, cómo la poesía refleja los problemas existenciales
del ser humano, pero también hechos de la vida cotidiana. Con este
poema de Antonio Machado nos fijamos en uno de los hechos más
habituales en nuestra vida: la presencia de las moscas. Leed el poema
y luego disfrutad de la musicalización de este poema que hizo Joan
Manuel Serrat.
LAS MOSCAS
Vosotras,
las familiares, inevitables golosas, vosotras, moscas
vulgares, me evocáis todas las cosas.
¡Oh, viejas
moscas voraces, como abejas en abril, viejas moscas
pertinaces sobre mi calva infantil!
¡Moscas del
primer hastío en el salón familiar, las claras tardes de
estío en que yo empecé a soñar!
Y en la
aborrecida escuela, raudas moscas divertidas, perseguidas por
amor de lo que vuela,
- que todo es volar -,
sonoras rebotando en los cristales en los días
otoñales…
Moscas de todas las horas, de infancia
y adolescencia, de mi juventud dorada; de esta segunda
inocencia, que da en no creer en nada, de siempre…
Moscas vulgares, que de puro familiares no tendréis digno
cantor:
yo sé que os habéis posado sobre el
juguete encantado, sobre el librote cerrado, sobre la carta de
amor, sobre los párpados yertos de los muertos.
Inevitables
golosas, que ni labráis como abejas, ni brilláis cual
mariposas; pequeñitas, revoltosas, vosotras, amigas viejas, me
evocáis todas las cosas.
Antonio Machado (1975 -1939)
Serrat pone música al poema de Machado
También
podéis leer el comentario que se hace de este poema, en un blog donde hay otros
comentarios de textos de Machado realizados por alumnos de
Bachillerato del Instituto de Viladecavalls